viernes, 8 de enero de 2016

Apertura a la psicodelia: Suprasenbilidad y Alucinogenia

Empiezo esta bitácora de viaje psicodélico, como Hoffmann hace ya tanto tiempo, con su bicicleta. Yo lo haré sin la mía, pues esta aventura no se trata de la bici, sino de algo más. Esta es la narración de un viaje psicodélico en el desierto de la tatacoa, en el hermoso, pero inclemente Huila. Dividiré mi experiencia en 2 facetas, pues son verticalmente diferentes, en forma y contenido.

Primera Faceta: Suave cadencia del ser.

Lo primero que hay que decir es que además de reunir las mejores condiciones posibles para un viaje astral, de completa psicodelia, como lo es la calma del desierto, el cielo abierto para la contemplación de estrellas, fuego alrededor del camping, lo más importante, fue la compañía de 4 grandes amigos!, cómplices en esta maravillosa aventura. Para ellos, más que para cualquiera, este texto va dedicado!. Gracias Banrre, Meli, Gar, Ruto!. La primera sensación, a las 6pm es una amargura en la boca ocasionada por la absorción del ácido lisérgico debajo de la lengua. Es una sensación de anestesia, acompañada de una ligera sed fácilmente superable, incluso sin agua. Se va apoderando lentamente de mis papilas gustativas y sirve de preámbulo para los primeros efectos tergiversativos de la realidad...al frente de nuestro camping, una gran lista de reproducción seduce al atardecer, mientras éste empieza a mostrar los primeros visos de las radiantes y dinámicas estrellas. Todo se va poniendo muy intenso, en un "crescendo" progresivo. Los colores empiezan a sobresalir, y adquieren tonos fluorecentes, vistozos y tridimensionales. Luego, la música empieza a mezclarse deliciosamente y, ahora con una fogata preliminar, Edith Piaf se transforma en fuego sinusoide y su voz la puedo ver en el viento mientras los matices del panorama del desierto se van oscureciendo hasta ofrecer una ventana completa y despejada al infinito. Hay una leve fragancia que se mueve con el viento, tiene una verde fluorescencia que se mueve armónicamente con las notas del Jazz que ahora suena! Que coloridas están!!... Pasa un tiempo, lo sé porque ahora la fogata extiende sus brazos de fuego hacia el horizonte con gran ímpetu. Distorsión de la realidad, todo se confunde, los sentidos se trastocan y es difícil ubicarme y ubicar los objetos y las personas. Los contornos se mueven con rapidez haciendo difusas las figuras, pero al mismo tiempo las figuras en sí mismas son lentas, apacibles, están donde deben estar. Todo es muy sereno, los colores crema con los que veo a mis amigos, la gorra de Banrre hablandome con una voz suave y ligera, la chivera de Juan oscilando en un blanco-grisaceo sobrepuesto, el gran agujero rojo que es la camiseta de Gar, que con sus circulos concentricos, evocan un agujero negro, pero rojo, la extraña mirada de Meli que se deforma, al igual que su boca que parece yuxtapuesta de algún recorte de revista y la fluorescencia del firmamento se confunden con la música que armoniosamente se mezcla con el fuego. Todos estamos tranquilos, y yo me apodero de esa tranquilidad y todo mi ser se llena de ella. Estoy apacible, contento, feliz, en una calma sosegada. Las palabras distan por mucho de la capacidad de describir estas sensaciones, estas emociones tan hermosas, tan atemporales y tan únicas, pero son mi única herramienta. Es como si mis sentidos se hubieran unificado en uno más trascendente, en un ultrasentido que genera paz y me hace sentir parte de una comunidad, una familia condenada a la disolución, errante y fugaz, pero al mismo tiempo inmanente, hermosa, y fuerte:Sincera y honesta.Me sentí identificado con el deleite del calor de la noche del desierto, la hoguera, pero debo insistir en esto, lo más importante fueron mis amigos, sonrientes y condescendientes, completaron la atmósfera que me permite resumir esta primera etapa del viaje en una cadencia preciosa del ser.

Segunda Faceta: Pantaleón y sus bandid@s

Poco a poco, mis amigos sucumbieron a los brazos de Morfeo y lentamente me iba quedando solo. Ruto fue mi última compañía, antes que todo estallara!. De pronto, empecé a escuchar voces, tenues, pero sugestivas en las carpas aledañas a nuestra comunidad. Mientras contemplaba el cielo acostado en un sofá estrategicamente ubicado, empecé a sentir con más fuerza dichas voces, que de pronto se transformaron en otra cosa... eran imágenes, personas que encendían y apagaban sus luces dentro de sus carpas con una notoria provocación sexual. Al principio, no percaté nada de esto, pues estaba demasiado entretenido con todas las formas y movimientos del cielo (las constelaciones mutaban constantemente e incluso podía ver más allá de ellas hasta sus sistemas planetarios...era clara la rotación, traslación y los efectos gravitatorios de los grandes astros)..Pero los sonidos persistian, y las imágenes de las luces intermitentes dentro de las carpas se hicieron más y más intensas. Pronto, me vi caminando entre las carpas aledañas siguiendo una figura en el cielo. Cuando dejé de verla, solo quedaron los susurros de las carpas, sugerentes, provocativos, incluso, atrevidos. Yo permanecí inmutable al menos una eternidad. Pero había demasiados estímulos. Pronto, descubrí que habían seres que no eran reales. Me acerqué al sofá y desperté a Ruto, quien yacía profundamente dormido. Le pregunté cualquier cosa, y encontré en él algo de desidia...Decidí ignorar toda la cuestión, pero era demasiado insistente. Pronto, una mujer se me acercó, me dijo: "Disculpa", prosiguió su camino en las tinieblas y cuando regresó se despidió con un: "Hasta mañana, que descanses" muy pero muy insinuante...no le presté importancia en su momento, pero pronto toda la situación se tornó en una complicada red en donde yo estaba atrapado. Desperté a Ruto un par de veces más hasta que, cansado de mi extraño comportamiento, decidió acompañarme en el sofá. Me explicó que algunas de las cosas que estaba viendo NO eran alucinaciones. Para entonces, todo quedó claro para mí. Se trataba de una enmarañada red de un prostíbulo andante, rodante y pensado para el camping. Todo había sido ensamblado mientras la mayoría dormía. El sistema consistía en una red de carpas amplias estrategicamente distribuidas de tal manera que hubiese acceso a cualquier carpa del conglomerado. Desde ellas, se encendían y apagaban luces sugerentes y se hacía un seguimiento detallado de los movimientos y señales de todos en ellas. Desde una esquina alejada, dos hombres hablaban en clave. Sostenían paneles con luces con los que iban indicando a las personas que deseaban participar en la transferencia las condiciones de la misma. Así, un cliente podía ordenar 1 o 2 mujeres, entre cierto rango de edad e incluso estipular los precios y la forma de pago. Todo sucedía en clave, mientras discutían frivolidades y hacían de jugadores de cartas, o conversadores. Cuando entendí lo que realmente estaba pasando, descubrí que estos jugadores tenían puestas sus luces en dirección hacia nosotros. En ese momento tuve taquicardia, empezó una negociación difícil de entender, pues los términos se definían entre lineas y solo con gestos. Ruto volvía a quedarse dormido y quedaba de nuevo solo en medio de la incertidumbre de toda esta nueva situación. Confundido, decidí ir a la zona de duchas y darme un baño. La luna salía en el más precioso menguante que jamás haya visto. Tenía un color amarillento, cremoso, daban ganas de morderla!. Me di en total 3 baños, acompañados de una caminata por el desierto, ya que lo último que quería era enfrentar de nuevo la tensión de la zona de camping. Finalmente, y muy entrada la madrugada, mi cuerpo respondió al inclemente desgaste y lentamente me quedé dormido mientras escribía las lineas: "Las alucinaciones son difíciles de diferenciar. Ruto me confirmó que NO lo eran. Eso me hace sentir plácido, pero aumenta la tensión del lugar...que es real?" Después, amaneció, los efectos pasaron y con tenebroso asombro descubrí que toda la segunda faceta de mi experiencia fue TODA UNA ALUCINACIÓN, DE COMIENZO A FIN!... Como Banrre me lo hizo saber, toda una obra de Tarantino.

Todo, desde el principio fue una experiencia mágica, llena de colores, y de mucha fraternidad a costa de una novedosa metodología sensorial de mi cuerpo, mucho más profunda, mucho más abstracta. Me sentí como miembro de una comunidad, sin pasado ni futuro, solo un eterno presente de fuego, estrellas, comida, amigos, y muchas risas de complicidades. Me reservo en esta pequeña bitácora lo inefable, porque de lo inefable me quedan las endorfinas, la dopamina y todo lo ancestral y espiritual del ritual, pero quiero transmitir cuan feliz fui!. FUI PLENO!